Quienes descubrimos
una vocación y un oficio que nos interesa hacer, que ponemos entusiasmo en
nuestra tarea y la disfrutamos; sentimos una extraña sensación al pensar que
nuestro día, el Día del Trabajador, no es simplemente un día de descanso, sino
una jornada para el recuerdo de situaciones en las que otros lucharon antes que
nosotros, para que las condiciones en las que hoy trabajamos sean diferentes a
las de su tiempo.
El día del
trabajador puede recordarse de muchas maneras. Son innumerables las batallas
que han dado los trabajadores, han sido tantos los que dieron su sangre o su libertad para obtener los derechos que ya tenemos, y tantos
los que siguen luchando y cayendo por los derechos que nos faltan… No tenemos
tiempo hoy para recordarlos a todos. Es inevitablemente necesario hacer un
recorte, enfocarnos en un par de hechos que nos permitan reflexionar y sacar
conclusiones. Por eso, Mabel, Gabriela y yo les
propusimos a los chicos trabajar
con tres sucesos históricos: la masacre y las ejecuciones en Chicago entre 1886
y 1887; el juicio armado en Massachusetts contra Sacco y Vanzetti que los llevó
a la silla eléctrica en 1927; y un caso más
reciente, las confesiones arrancadas a través de tortura a un grupo de
trabajadores petroleros de nuestra provincia de Santa Cruz en 2006.
Ni el poder
político ni el económico están hoy en manos de los trabajadores. Por eso sus
luchas son siempre en condiciones de desigualdad. Es doloroso saber que esas
luchas llegaron a un límite y que para algunos significó la muerte. Fueron condenados
como responsables por muertes ocurridas durante manifestaciones,
aún sin que hubiera evidencia para
comprobar esas acusaciones. Las historias de estas personas, los mártires de
Chicago y también las de Saco y Vanzetti
antes de su muerte , tal vez tengan mucho en común con la historia de nuestros
abuelos y bisabuelos inmigrantes (es llamativo que la mayoría de los acusados,
además de ser trabajadores, eran anarquistas y habían venido al país en el que fueron acusados para escapar de
la miseria reinante en Europa)
Producto de sus
luchas y las de muchos otros héroes anónimos hoy tenemos distintas leyes que
regulan y nos amparan en nuestros puestos de trabajo. Esos derechos siguen siendo vulnerados en muchos
casos, y sigue siendo necesario tomar
medidas que permitan volver a instalar el debate. Y muchas veces sigue siendo
la huelga la única herramienta para hacer valer esos derechos. Parar, aunque
sea por un día, el mecanismo de explotación, para hacerlo visible y hacer
visible el reclamo de los trabajadores para toda la comunidad.
Parece increíble
saber del caso de los petroleros de Las Heras que actualmente están condenados
a prisión perpetua por una situación similar a la que les sucedió a aquellos
inmigrantes trabajadores en el siglo pasado, sin pruebas suficientes.
Mucho reflexionamos
en este último mes en diferentes materias para abordar estos temas, aparecieron
palabras como: reclamos salariales,
reducción de la jornada de trabajo, plusvalía, capitalistas, comunistas,
líderes anarquistas, socialistas, mártires de Chicago, petroleros de las Heras,
obreros, inmigrantes, deslocalización de espacios de trabajo, precarización, condiciones
laborales dignas, mecanismos de poder, tiempo libre, trabajador independiente, trabajador
en relación de dependencia, trabajo en negro,… etc. etc…
También hablamos
sobre la importancia de saber de nuestros derechos y de nuestras
responsabilidades en el lugar en el que nos toca o elegimos estar. Sobre el
lenguaje (escritura, música, artes visuales) como herramienta para transmitir y
expresar puntos de vista sobre estos temas, recurriendo al humor, o la sátira, o a un planteo realista para
empezar a ver la relación entre las ideas, las imágenes que nos hacemos y la
posibilidad de hacerlas visibles, representables. Porque las ideas son en vano
si no se transforman en hechos. Que nuestras ideas nos muevan y muevan a otros
a luchar por justicia e igualdad es una sensación inigualable.
No queríamos cerrar
este acto sin recordar hoy a los miles de delegados sindicales desaparecidos
por la dictadura, a Carlos Fuentealba asesinado por la policía en 2006 por
reclamar en la ruta un aumento salarial tras años de inflación y devaluación… A
Mariano Ferreyra, asesinado por la burocracia sindical por pedir el fin de la
precarización. No podemos olvidarnos que en nuestro, el empleo en negro, la
desocupación y la tercerización afectan, en conjunto a más del 40% de los trabajadores. Y que en nuestro
país, hay más de 5000 trabajadores y lideres de movimientos sociales procesados
judicialmente por salir a luchar.
Es difícil
concluir, cerrar estos debates, preferimos dejar abiertas inquietudes y
preguntas. Nos vamos contentos si después de estas palabras alguno de ustedes
se acerca y nos pregunta sobre algo de lo que dijimos o se pone a investigarlo
en internet.
Ahora los dejamos
con uno de los videos que utilizamos como disparador para trabajar con los
chicos en las aulas, que nos invita a luchar pero sin perder la alegría.
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