lunes, 26 de enero de 2015

1ero de Mayo en la Escuela



Quienes descubrimos una vocación y un oficio que nos interesa hacer, que ponemos entusiasmo en nuestra tarea y la disfrutamos; sentimos una extraña sensación al pensar que nuestro día, el Día del Trabajador, no es simplemente un día de descanso, sino una jornada para el recuerdo de situaciones en las que otros lucharon antes que nosotros, para que las condiciones en las que hoy trabajamos sean diferentes a las de su tiempo.
El día del trabajador puede recordarse de muchas maneras. Son innumerables las batallas que han dado los trabajadores, han sido tantos los que dieron  su sangre o su libertad para  obtener los derechos que ya tenemos, y tantos los que siguen luchando y cayendo por los derechos que nos faltan… No tenemos tiempo hoy para recordarlos a todos. Es inevitablemente necesario hacer un recorte, enfocarnos en un par de hechos que nos permitan reflexionar y sacar conclusiones. Por eso, Mabel, Gabriela y yo les  propusimos  a los chicos trabajar con tres sucesos históricos: la masacre y las ejecuciones en Chicago entre 1886 y 1887; el juicio armado en Massachusetts contra Sacco y Vanzetti que los llevó a la silla eléctrica en 1927;  y un caso más reciente, las confesiones arrancadas a través de tortura a un grupo de trabajadores petroleros de nuestra provincia de Santa Cruz en 2006.
Ni el poder político ni el económico están hoy en manos de los trabajadores. Por eso sus luchas son siempre en condiciones de desigualdad. Es doloroso saber que esas luchas llegaron a un límite y que para algunos significó la muerte. Fueron condenados  como  responsables por muertes ocurridas durante manifestaciones, aún sin que hubiera  evidencia para comprobar esas acusaciones. Las historias de estas personas, los mártires de Chicago y también las de  Saco y Vanzetti antes de su muerte , tal vez tengan mucho en común con la historia de nuestros abuelos y bisabuelos inmigrantes (es llamativo que la mayoría de los acusados, además de ser trabajadores, eran anarquistas y habían venido al  país en el que fueron acusados para escapar de la miseria reinante en Europa)
Producto de sus luchas y las de muchos otros héroes anónimos hoy tenemos distintas leyes que regulan y nos amparan en nuestros puestos de trabajo. Esos derechos  siguen siendo vulnerados en muchos casos,  y sigue siendo necesario tomar medidas que permitan volver a instalar el debate. Y muchas veces sigue siendo la huelga la única herramienta para hacer valer esos derechos. Parar, aunque sea por un día, el mecanismo de explotación, para hacerlo visible y hacer visible el reclamo de los trabajadores para toda la comunidad.
Parece increíble saber del caso de los petroleros de Las Heras que actualmente están condenados a prisión perpetua por una situación similar a la que les sucedió a aquellos inmigrantes trabajadores en el siglo pasado, sin pruebas suficientes.
Mucho reflexionamos en este último mes en diferentes materias para abordar estos temas, aparecieron palabras  como: reclamos salariales, reducción de la jornada de trabajo, plusvalía, capitalistas, comunistas, líderes anarquistas, socialistas, mártires de Chicago, petroleros de las Heras, obreros, inmigrantes, deslocalización de espacios de trabajo, precarización, condiciones laborales dignas, mecanismos de poder, tiempo libre, trabajador independiente, trabajador en relación de dependencia, trabajo en negro,… etc. etc…
También hablamos sobre la importancia de saber de nuestros derechos y de nuestras responsabilidades en el lugar en el que nos toca o elegimos estar. Sobre el lenguaje (escritura, música, artes visuales) como herramienta para transmitir y expresar puntos de vista sobre estos temas, recurriendo al humor, o  la sátira, o a un planteo realista para empezar a ver la relación entre las ideas, las imágenes que nos hacemos y la posibilidad de hacerlas visibles, representables. Porque las ideas son en vano si no se transforman en hechos. Que nuestras ideas nos muevan y muevan a otros a luchar por justicia e igualdad es una sensación inigualable.
No queríamos cerrar este acto sin recordar hoy a los miles de delegados sindicales desaparecidos por la dictadura, a Carlos Fuentealba asesinado por la policía en 2006 por reclamar en la ruta un aumento salarial tras años de inflación y devaluación… A Mariano Ferreyra, asesinado por la burocracia sindical por pedir el fin de la precarización. No podemos olvidarnos que en nuestro, el empleo en negro, la desocupación y la tercerización afectan, en conjunto a más del  40% de los trabajadores. Y que en nuestro país, hay más de 5000 trabajadores y lideres de movimientos sociales procesados judicialmente por salir a luchar.
Es difícil concluir, cerrar estos debates, preferimos dejar abiertas inquietudes y preguntas. Nos vamos contentos si después de estas palabras alguno de ustedes se acerca y nos pregunta sobre algo de lo que dijimos o se pone a investigarlo en internet.
Ahora los dejamos con uno de los videos que utilizamos como disparador para trabajar con los chicos en las aulas, que nos invita a luchar pero sin perder la alegría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario