lunes, 26 de enero de 2015

Día de la Soberanía, Batalla de Vuelta de Obligado



La batalla de Vuelta de Obligado, ocurrió en el marco de El Bloqueo anglo-francés al Río de la Plata —también conocido como la Guerra del Paraná— , esta batalla , ocurrida el 20 de Noviembre de 1845, si bien fue una derrota, fue muy costosa para la escuadra de ingleses y franceses.

Fue un evento histórico producto de un entrecruzamiento de múltiples intereses.

Recordarla debería ser una ocasión para repensar lo complejas que son las sociedades y su historia, y no un momento para simplificar al mismo tiempo el pasado y el presente.

En esa oportunidad, por orden del , en ese momento Gobernador Juan Manuel de Rosas, el río fue atravesado por tres cadenas gruesas intercaladas con 24 barcas de costa a costa ,en una longitud de 700 metros hasta llegar a la isla de enfrente.

Más allá de las historias de cadenas, cañones y barcos, hay un acuerdo entre los historiadores sobre que a Inglaterra y Francia, a pesar de sus discursos, no los motivaban realmente grandes valores como la libertad, sino intereses comerciales: encontrar nuevos puertos para vender los productos que ya habían saturado los mercados de sus propios países.

Pero lo que algunos historiadores se olvidan de aclarar es que no sólo Gran Bretaña y Francia fabricaban al mismo tiempo mercancías y discursos. En Argentina también, detrás de los discursos, había intereses económicos en juego.

Nuestro país en ese momento no estaba organizado como lo conocemos ahora. Era más bien una inestable alianza entre provincias, que no lograban establecer un acuerdo duradero y un rumbo claro para el territorio que hoy llamamos Argentina. Las diferentes visiones sobre qué se debía fabricar en el país, qué se debería comprar, o qué se debería vender al exterior ,eran frecuentemente los motivos para estas alianzas cambiantes.

Algo era claro, el mayor peso económico de la provincia de Buenos Aires le daba poder sobre las demás. Por eso, en el período en el que no había aun acuerdos suficientes para que se creara un cargo de presidente para dirigir unificadamente el país, las provincias, con mayor o menor desagrado o simpatía, delegaban a Buenos Aires el manejo de las relaciones internacionales.

Los europeos no querían aceptar ningún condicionamiento para navegar por los ríos interiores del país, porque esto les permitía vender sus productos en cualquier puerto y al precio que se les ocurriera. Y la batalla de la vuelta de Obligado, con la valiosa resistencia argentina ,si bien terminó en derrota para la confederación liderada por Rosas, logró que Francia e Inglaterra terminaran aceptando que no era conveniente ignorar los reclamos argentinos. En ese sentido, sí puede considerarse que la batalla fue un punto importante en el camino hacia la soberanía Argentina.

Pero no puede olvidarse que Rosas era uno de los más grandes terratenientes bonaerenses. Los terratenientes se dedicaban principalmente a la producción de carne disecada y cuero para la exportación a través del puerto de Buenos Aires. Con las divisas obtenidas de estas ventas, compraban productos industriales franceses e ingleses. El control sobre la navegación de los ríos interiores,tenía el efecto de concentrar todo el comercio exterior en la aduana porteña. De este modo, la provincia de Buenos Aires obtenía el control de la recaudación de los impuestos al comercio. El reparto de estos fondos entre todas las provincias fue un reclamo constante de los pueblos del interior ya desde 1810, y al día de hoy, la coparticipación de los ingresos correspondientes a las exportaciones sigue siendo un punto de tensión en la política argentina.

Rosas fue la figura central de la política argentina por más de 20 años, durante este período, la economía del país creció, pero en forma desigual , según la zona del país que se analice. Como dije al principio, sería importante aprovechar los aniversarios para aprender más sobre los hechos que se están recordando, y no reducir el análisis a míticos enfrentamientos con los de afuera, olvidándose de los problemas que no se han resuelto puertas adentro.

A fin de cuentas, la forma en que miramos el pasado, dice mucho de cómo nos paramos en el presente.


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