lunes, 26 de enero de 2015

¿Qué c****o es la Antropología?



Cansado de escuchar decir que la antropología estudia la Cultura o la Alteridad, o de que se defina nuestra disciplina reduciéndola al método etnográfico, elaboré la siguiente definición de la antropología, afirmando que en mi opinión, es útil y conveniente postular que la antropología estudia relaciones sociales. Es decir, que no estudiamos personas en sí, sino sus interacciones en cuanto miembros de grupos, enmarcándolas siempre en un contexto que sobrepasa la anécdota personal o biográfica, para pensar en las configuraciones que preceden a esa relación, las pautas que la rigen, las condiciones que la posibilitan y la restringen, pensando en cómo esos grupos se relacionan con la sociedad en la que están inmersos. Poner la mirada en relaciones o interacciones suele estar asociado a una aguda observación en el propio espacio físico donde éstas se producen, el trabajo de campo, pero esta no es la única técnica posible.
Tampoco me siento contenido  en una definición que sostenga que el antropólogo debe estudiar a un “Otro” esencialmente distinto del investigador. Partiendo de la admisión  de nuestra condición de subalternos, ya sea que investiguemos entre trabajadores, campesinos, indígenas, mujeres, migrantes, desocupados, presidarios, etc. tenemos que trabajar con y para otros subalternos para poder mostrar que estamos todos oprimidos por el mismo sistema. Ese sistema, que con su hegemonía, es justamente el generador de la otredad, pues a todos aquellos que, concreta o potencialmente, podamos cuestionarlo, intenta apartarnos, tildándonos de  inadaptados, utópicos , locos, peligrosos, subdesarrollados y/o incapacitados. Es necesario documentar las particularidades de cada situación de opresión, pero sin olvidar que lo más importante es la condición de explotación y alienación que nos une.
Por eso mi  marco teórico epistemológico y metodológico está abonado por elementos provenientes de las distintas ciencias sociales. En esta heterogénea gama de inspiración, pueden encontrarse autores y escuelas que muchas veces marcaron afinidades y continuidades, pero también intento  hacer concurrir a algunos teóricos que en su trayectoria académica pueden haber estado enfrentados, pues muchas veces perspectivas cuyos autores sostenían como antagónicas, en realidad estudiaban diferentes aspectos de la sociedad, y hoy podemos utilizarnos de manera complementaria para fortalecer un enfoque holístico. De esta manera, Marx,  Gramsci, Foucault, la escuela de Frankfurt, Thompson, Raymond Williams, Quijano y su  escuela de la colonialidad del poder se hacen presentes en mi manera de entender la sociedad, y también, en la manera de transformarla. Para transformar la sociedad, también sumo las propuestas analíticas y prácticas de Lenin, Trotsky y Nahuel Moreno, entre otros líderes políticos. Estos autores, con sus diferenciaciones  entre Estados, regímenes y gobiernos; sus análisis de las relaciones políticas internacionales  (cercano a lo que hoy llamaríamos geopolítica) o entre instituciones, dirigentes y acciones de masas; pueden ser reapropiados para contribuir a la visualización de la agencia (es decir, las acciones de determinadas personas) al momento de analizar fenómenos globales.  

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